10/5/10

Encuentro

De noche todo es diferente. El silencio te envuelve y cada pequeño ruido es un misterio. Los árboles de la mañana, que parecen respirar tranquilos desentendiéndose de su alrededor, se convierten en criaturas curiosas y atentas al caer el sol. Y las sombras salen a jugar a confundirme.
Cuando el amanecer está cerca, todos empiezan a despedirse para ir a dormir y dejarme de nuevo a solas.

Estaba relajada, respirando el aire fresco y escuchando cada chapoteo del agua que yo misma provocaba, cada hoja que la suave brisa mecía, cada revoloteo de alas.. cuando sonidos inusuales invadieron el lugar. Las suaves pisadas, acompañadas de un tintineo metálico no duraron mucho.

Cuando los nuevos sonidos cesaron, esperé unos segundos antes de girarme. Si el encuentro era para bien o para mal, podía esperar a que yo me bajara la falda que tenía subida hasta los muslos para evitar dormir con la mitad del vestido mojado.
Me levanté con parsimonia, sacudiéndome el vestido y asegurándome de que la pequeña daga de mi cinturón seguía a mi espalda y bien oculta bajo la capa.
Mientras cubría mis brazos desnudos con la gruesa capa, me giré para enfrentar al fin al visitante silencioso.

Sorprendida, observé al caballero inclinado ante mí que mantenía la cabeza gacha.
No podía verle el rostro. Su largo cabello oscuro parecía sedoso y salvaje a la vez. No sé por qué ese pensamiento cruzó mi mente, pero parecía casi natural querer acariciar el cabello de ese desconocido.

Su mera presencia debería inquietarme y, en cierta manera, así era. Pero por alguna extraña razón, sentía que conocía parte de aquel desconocido. Así que obvié las formalidades y le hablé con más confianza de la que acostumbro.

- Hoy puedes llamarme Nell, caballero -dije, pues ese día me sentía como "Nell"- ¿qué haces aquí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario